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domingo, 28 de junio de 2015

SOBRE PERSONAS Y BICICLETAS

Tras escalar la alta torre, y dejar atrás  mitológicos peligros. El príncipe agotado, dobló la rodilla.

-¿Quieres casarte conmigo?
-No. Dijo dulcemente  la princesa.

El príncipe viajó entonces por países desconocidos, estudiaba las estrellas, bailaba en los festines.
Aprendió  a jugar ajedrez, y a fabricar mágicos fuegos que explotaban en miles de luces por el cielo.
Construyó una enorme biblioteca de piedra. Exploró imponentes montañas, tocó las nubes.
Nunca las campanas de ceremonia repiquetearon en el castillo.

Todos fueron felices para siempre.