Hay una canción en mi cabeza. Soy yo y un helado. Es mariposa. Ese amigo. Es mi sonrisa. Es mi hermano.
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viernes, 24 de octubre de 2014
miércoles, 22 de octubre de 2014
A PROPÓSITO DE ESA VIEJA CANCIÓN
Cuando era aquella niña,
me empapaba del placer de la soledad y la nostalgia.
Imaginaba que enamorarse debía sentirse más o menos así, placentero y triste. Pero eso llegaría muy tarde, o como las cosas sin importancia pasaría sin dejar marca. O no pasaría nunca, era lo más probable.
Imaginaba que enamorarse debía sentirse más o menos así, placentero y triste. Pero eso llegaría muy tarde, o como las cosas sin importancia pasaría sin dejar marca. O no pasaría nunca, era lo más probable.
Miraba la lluvia por la
ventana, dibujaba aves oscuras sobre el cableado de la calle. Caminaba con las
manos en los bolsillos, con la cabeza en los zapatos, en lo profundo del cielo,
tazón de leche boca abajo.
De ese tiempo extraño la
nostalgia, extraño el gris de las cosas, pensar con la luz apagada, tantos
libros, tantas cosas inconclusas.
Unos ojos verdes a quien
le gustan mis ojos. Y el helado que cae del barquillo al suelo, eso era lo
terrible, el mal era espurio y lejano, no se respiraba, no se palpaba. Extraño
la inmortalidad del mañana que no llega, que no importa.
Era pues una niña
triste.
Pero no era la verdadera
tristeza, la verdadera tristeza no arrastra los pies, ni se lamenta de no comprar
fresas con chocolate. Crecemos, y las cortinas se abren, comienza el
espectáculo, este es el mundo.
Y hay otro debajo, donde
todo está permitido, todo tiene forro de regalo y etiqueta, todo se compra,
todo se vende.
En ese tiempo mi hermano
sonreía, me compraba una raspadilla con jarabe de fresa, y mírate ahora. En
algún momento desperté en un mundo paralelo, no habían más tareas incompletas,
ni diarios ni chupetines escondidos en el parlante de la vieja radio.
De ese tiempo extraño
las voces de mi cabeza, las piedras que traje de Apurímac, soñar con volar. Hoy
hay agua por todas partes, y cuando sueño puedo mojarme. La tristeza no se
vendaba, no se echaba al basurero del olvido voluntario. Hoy extraño la
ingenuidad de no conocer tantas cosas.
Hoy quiero despertar del susto, abrir
los ojos del sueño terrible para que me acaricien los dedos pequeños de mi
hermana.
-Ya, ya pasó, solo era
un sueño feo. Un sueño nada más.
sábado, 20 de septiembre de 2014
DÉJAME QUE TE CUENTE UN CUENTO
05:27
Domingo 07 Setiembre 2014
Es una buena tarde para morir. Pero este no es el
día.
Existen pues dos miedos anidados en el alma del hombre,
“el primero, el miedo perenne ante la posibilidad del milagro y el segundo
miedo, más moderno ante la absoluta imposibilidad del milagro”. En mi
estómago ambos luchan para sofocar primero mi garganta.
No se culpe pues a nadie por lo que va a suceder. ¿De
quién es la culpa? Sólo éramos y somos todavía un par de niños. ¿Que buscábamos?
Un pedacito de tiempo en los ojos del otro, una nube en forma de tortuga en el
fin del mundo.
Todos somos egoístas, no he dudado nunca de la
vileza que domina la naturaleza “claroscura” del ser humano. El monstruo está
al otro lado del espejo, me mira con mis ojos y anda por las calles con mi
cuerpo.
Te toca con mis dedos, canta con mi voz.
Pero Dios no nos escucha, claro.
No va a matarnos el día de hoy, desde luego.
Esperará a que yo te mate, luego tal vez me haga inmortal. Entones buscaré la
muerte, día tras día y ella se escapará de mí.
Ese día voy a recorrer el mundo en busca de esas
aguas donde se funde la muerte, donde pueden sangrar los inmortales, y se
encuentra el castigo para el alma.
Existe en el límite del fin del mundo, un viejo naranjo
marchito. A sus pies se abre el paraíso, en sus raíces habita la muerte. El
viajero cansado, busca la paz en su tronco. Pequeño naranjo.
Cuando vuelve a abrir los ojos, otro día ha
llegado. Pero shhh porque nunca llegará la noche.
Tú, pequeña hojita de naranjo, raicita verde –
reverde que no florece, semillita de sal. Haz de esperarme hasta ese día, en el
que abriré los mares y se escuche el eco de mis letanías.
El eco de mi grito en la montaña.
(Cuento inconcluso)
miércoles, 3 de septiembre de 2014
DOS PUNTOS APARTE
Tiempo atrás, mi hermano me dio un libro azul. Me habían dejado una dedicatoria en la página primera.
Hoy, algún miércoles de Setiembre, abro de nuevo esas hojas, la que manché de chocolate, la que tiene pegada mi recuerdo.
En un papelito minúsculo escribo "Gracias", lo acomodo y le dedico un pensamiento, una sonrisa de ojos cerrados.
Gracias...
Gracias...
"Niña mala:
Ser como el mar y estrellarme jubiloso contra tu imagen de estatua
invencible.
domingo, 10 de agosto de 2014
CARTAS AL NIÑO BUENO III
Estarás
durmiendo, fabricando otros caminos, soñando que eres sapito, que eres agua, o tal
ves viento.
Tú me amas Niño bueno, y tu fuerza me ha salvado. Una vez más.
Ya sé que
no debería decir estas cosas, pero ya ves que apenas me recupero. Apenas me
reconcilio con la comida, aunque la fiebre y la náusea se han movido, ahora
tapan un agujero oscuro, otro más de mis agujeros de queso.
De los que
no se borran, de los que se van comiendo la carne de a poquitos.
Yo no sé
porque te digo estas cosas.
Es que soy tan torpe a veces, con mi amor, monstruo
elefante, gigante e infantil. No sé porque digo esto. Si sé que voy a ver pena
en tus ojos de madera. Si sé que voy a arrepentirme luego.
Soy una
muñeca llorona, que se sienta en tus piernas mientras alejas la lluvia, que se
acurruca en el paraguas de tu cuello, hasta la siguiente primavera.
Tú me
deshojas flores, me deshojas la luna.
Me amas por encima de muchas cosas, por encima de los cielos y los
infiernos que la gente mala ha inventado. Niño bueno, tú has de amarme mucho,
me has preferido a mí y sabes bien a donde van mis palabras.
Todo parece tan surrealista ahora, una película al otro lado de la
pantalla, un sueño incómodo. Hay penas que nos van a doler siempre Niño bueno, como
esa noche.
Yo te
esperé, muerta de miedo. Con las monedas húmedas en mis dedos, pero no venías,
el reloj marcaba la cuenta atrás y tuve que irme. Lloré mucho en el bus, niño.
Busqué tu cara entre todos los que subían, entre todos los que bajaban.
Busqué tu cara entre todos los que subían, entre todos los que bajaban.
Es que
también yo te amo así.
Esa noche
casi dormí tranquila. Ya te lo he contado tantas veces. Esa estrella se
extinguía, había acabado.
Niño, aquí
estoy. Tú me has traído de vuelta. Sé que va a lastimar siempre, ese pedazo se me
ha extraviado, el alma es frágil, está desnuda.
No será la
última vez que me consueles, que me abraces fuerte.
Que las palabras se atoren
en mi pecho, que el recuerdo regrese tan negro e implacable, que lastime
profundo. Pero estoy aquí, Niño y casi no estuve.
Siento nuestra alegría de caramelo, y nuestra tristeza de caracol.
Pero puedo sentirlo, en mi piel fría, en mis dedos largos, en mi
lengua, cuando cierro los ojos, cuando los abro y estás aquí.
Y yo estoy aquí también.
Contigo.
domingo, 29 de junio de 2014
FUEGO EN EL CIELO
El miedo apretó sus dedos y estábamos en medio, la tristeza y el
terror me subían por la garganta, apagaron mi voz. Me abrazaste tan fuerte,
pero mientras caíamos alguien (en algún lugar) encendió un fuego artificial que
estalló único y solitario en el cielo.
Iluminó nuestra noche uno, dos… tres segundos, y fue muriendo.
Fue muriendo.
domingo, 8 de junio de 2014
UN DÍA EN EL BOSQUE CONOCÍ A UN OSO
Buscando oasis en desiertos que ni siquiera
existían, un día en el bosque conocí a un oso. Ahora pienso que no era un oso
realmente, me ha mentido mucho. Y yo debería haberme dado cuenta, es posible
que me diera cuenta. Pero todo encajaba mejor así, una niña mala y un oso.
Entre las malas hierbas y las flores, me quité las
gafas para poder ver menos. Jugué a la rayuela con una ticita azul, apreté la
hierba verde entre mis dientes. El Señor oso del bosque se ha dedicado a
malcriarme, ha puesto en mis dedos nubes de algodón, se ha amoldado a todos mis caprichos. Vamos
señor oso, hay que perdernos un poco más, que hoy estoy triste, tomemos un
autobús a ninguna parte. Vamos en busca de alguna cosa, que luego tiraremos, que
luego no importará, claro como todo lo que vamos encontrando.
Me cuenta más de su bosque, de sus agujeros y
arbolitos, de su tiempo y sus silencios.
My girl, my girl don´t lie to me. Tell
me where did you sleep last night? . Todo
rebota en mis oídos sin embargo. No busco entender, lo siento. No me preocupa
escucharte Señor oso. In the pounds, in
the pounds, where the sun don´t never shine…
Mi viaje duró un par de meses, con un par de días.
Tenía que salir, y el oso tenía que llevarme a la salida. No soy Alicia, no hay
despertar, no hay perfumadas aventuras ni dulces amigos, no hay reinas
maliciosas de roja sonrisa. Todo está en
mi cabeza. …I will shiver the whole night
through.
Un día en el bosque le conocí a usted, Señor
oso. My
girl, my girl where will you go?. Respiramos días de lluvia y fango verde,
de luna y humedad. Amigo oso, los bosques no son eternos. Y yo DEBÍA encontrar
el camino. La luz se abrió paso a mi experiencia, no voy a cerrar más los ojos.
Esa canción, la única que tolerabas escuchar conmigo ya se acaba. Tú me has
empujado Señor oso, con toda intención.
Tú lo sabías. Claro. Que necesitaba ver el sol por
vez primera, necesitaba agua fresca, viento que transforma. Me empujaste a la
salida, y yo esa niña mala, herida abierta sentí el calor en mis dedos. Amigo oso, hoy todo es diferente.
Hoy escucho a Nirvana, busco el libro que te llevaste, corto redonditos de papel. No voy a cerrar otra vez los ojos, no quiero hundirme otra vez en ese bosque, no quiero más lluvia. Hoy el sol brilla con fuerza para mí en el cielo.
Hoy escucho a Nirvana, busco el libro que te llevaste, corto redonditos de papel. No voy a cerrar otra vez los ojos, no quiero hundirme otra vez en ese bosque, no quiero más lluvia. Hoy el sol brilla con fuerza para mí en el cielo.
Pero aquella vez para encontrarme, primero tuve que
perderme.
I´m going
where the cold wind blows. In the pounds in the pounds…
domingo, 16 de marzo de 2014
BAJO EL AGUA I
La semana siguiente, cargué mi lonchera llena de stickers y viajé
silenciosa con mis 5 años a cuestas, mirando el cielo, a veces nube, a veces
rayito de sol.
Muchos detalles creo (y es creer, porque las imágenes se me superponen, y lo que es seguro no lo parece realmente) se
han volatilizado. Pero “creo” ver el borde mojado de la piscina y una gota
temblona bajando por mi nariz.
Lo siguiente fue robarle su secreto al tiempo, porque bajo el
agua, el tiempo no existía; bajo el agua, era infinitamente lento.
Mientras me hundía hacia lo profundo el espacio se detenía, y un
hilito escarlata se elevaba, girando, la
sangre diluyéndose, ante mi asombro.
En algún momento me sacaron.
Los recuerdos se han borrado, pero bajo el agua el
recuerdo se hizo indeleble, se quedó quieto, húmedo y azul.
Un azul interrumpido de escarlata.
lunes, 16 de diciembre de 2013
TOKIO BLUES (Norwegian wood)
“Todos
nosotros somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Las cosas
fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes
hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres.
"
-Tokio Blues- Haruki
Murakami
miércoles, 27 de noviembre de 2013
LA PELOTITA DE GOMA (HACE ECO DENTRO DE MI CABEZA)
-
“Hay algo, dentro de mi cabeza. Me
lastima. Aquí adentro.”- le dijo la niña triste, algo adentro, más profundo de lo
que me he atrevido a explorar. Un dolor extinto, estrujable, una pelotita de
goma que rebota dentro, cada vez más fuerte, cada vez más alto…
La niña triste se deja consolar, se deja secar cada
una de sus lágrimas, gotitas de mar salado,hojitas de hierba verde.
-Soy sólo una niña triste, una niña patética, muy patética…
-Soy sólo una niña triste, una niña patética, muy patética…
domingo, 19 de mayo de 2013
DOMINGO
Me duelen los ojos, el fondo de los ojos, detrás de ellos. Me
duelen sus imágenes y sus pestañas una por una. Bailemos un
tango, así de lento, así de calmado. Bailas tú, bailo yo.
Pero ciérrame los ojos.
domingo, 18 de noviembre de 2012
UN UNIVERSO ENTRE NUESTROS DEDOS
Siempre presente, haciéndose espacio entre mis ideas.
Porque NO hay lugar para el arrepentimiento, “Sólo nuestros actos deciden qué es lo que uno ha querido.” ni las buenas intenciones ni las dudas, ni los eternos debates internos ni los pensamientos bondadosos que finalmente se asfixian, que finalmente no son. Sólo el acto consumado, la palabra dicha...lo que se construye y lo que se destruye.
Todo entre nuestros dedos.
Porque NO hay lugar para el arrepentimiento, “Sólo nuestros actos deciden qué es lo que uno ha querido.” ni las buenas intenciones ni las dudas, ni los eternos debates internos ni los pensamientos bondadosos que finalmente se asfixian, que finalmente no son. Sólo el acto consumado, la palabra dicha...lo que se construye y lo que se destruye.
Todo entre nuestros dedos.
domingo, 28 de octubre de 2012
CUESTIONES DEL ÁRBOL Y LA HOJA....
En mi taza de té, el humo subía serpenteando.
Ha llovido toda la noche, un extraño milagro en este mes, extraña coincidencia de mi cumpleaños.
El árbol ama a la hoja, la deja volar en otoño, la hoja lo necesita. Es libre.
La suelta PERO la sostiene con más fuerza en invierno.
¿No?
La niña mala está pensando. Mi hojita de eucalipto gira y gira en el fondo de mi taza.
Quiero ser
arbolito, de esos que acompañan en todas las estaciones, las más tibias y las más
frías...
sábado, 8 de septiembre de 2012
EL CAPRICHO DE MI MENTE
Recuerdo que alguna vez me accidenté en la bicicleta, una semana en cama y 34 puntos en el tobillo izquierdo.
Es algo que no duele. Es algo ya extinto.
PERO Recuerdo que dolió, mucho ... pero del dolor sólo ha quedado el recuerdo.
Son fragmentos, escritos en una servilleta, en la esquina de algún periódico, de lo que sentía...de lo que ahora ya no es material. De lo que ahora esta extinto.
Es algo que no duele. Es algo ya extinto.
PERO Recuerdo que dolió, mucho ... pero del dolor sólo ha quedado el recuerdo.
Son fragmentos, escritos en una servilleta, en la esquina de algún periódico, de lo que sentía...de lo que ahora ya no es material. De lo que ahora esta extinto.
Mero apetito de ver escrito lo que tenía garabateado hace tanto tiempo.
Por esas fracturas mentales... que nos causan las despedidas.
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