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sábado, 20 de septiembre de 2014

DÉJAME QUE TE CUENTE UN CUENTO

05:27 Domingo 07 Setiembre 2014

Es una buena tarde para morir. Pero este no es el día.

Existen pues dos miedos anidados en el alma del hombre, “el primero, el miedo perenne ante la posibilidad del milagro y el segundo miedo, más moderno ante la absoluta imposibilidad del milagro”. En mi estómago ambos luchan para sofocar primero mi garganta.

No se culpe pues a nadie por lo que va a suceder. ¿De quién es la culpa? Sólo éramos y somos todavía un par de niños. ¿Que buscábamos? Un pedacito de tiempo en los ojos del otro, una nube en forma de tortuga en el fin del mundo.
Todos somos egoístas, no he dudado nunca de la vileza que domina la naturaleza “claroscura” del ser humano. El monstruo está al otro lado del espejo, me mira con mis ojos y anda por las calles con mi cuerpo. 
Te toca con mis dedos, canta con mi voz.

Pero Dios no nos escucha, claro.
No va a matarnos el día de hoy, desde luego. Esperará a que yo te mate, luego tal vez me haga inmortal. Entones buscaré la muerte, día tras día y ella se escapará de mí.

Ese día voy a recorrer el mundo en busca de esas aguas donde se funde la muerte, donde pueden sangrar los inmortales, y se encuentra el castigo para el alma.
Existe en el límite del fin del mundo, un viejo naranjo marchito. A sus pies se abre el paraíso, en sus raíces habita la muerte. El viajero cansado, busca la paz en su tronco. Pequeño naranjo.

Cuando vuelve a abrir los ojos, otro día ha llegado. Pero shhh porque nunca llegará la noche.
Tú, pequeña hojita de naranjo, raicita verde – reverde que no florece, semillita de sal. Haz de esperarme hasta ese día, en el que abriré los mares y se escuche el eco de mis letanías.

El eco de mi grito en la montaña.
(Cuento inconcluso) 


domingo, 8 de junio de 2014

UN DÍA EN EL BOSQUE CONOCÍ A UN OSO



Por donde veía sólo se erguían los solemnes árboles. Me había perdido.

Buscando oasis en desiertos que ni siquiera existían, un día en el bosque conocí a un oso. Ahora pienso que no era un oso realmente, me ha mentido mucho. Y yo debería haberme dado cuenta, es posible que me diera cuenta. Pero todo encajaba mejor así, una niña mala y un oso.

Entre las malas hierbas y las flores, me quité las gafas para poder ver menos. Jugué a la rayuela con una ticita azul, apreté la hierba verde entre mis dientes. El Señor oso del bosque se ha dedicado a malcriarme, ha puesto en mis dedos nubes de algodón,  se ha amoldado a todos mis caprichos. Vamos señor oso, hay que perdernos un poco más, que hoy estoy triste, tomemos un autobús a ninguna parte. Vamos en busca de alguna cosa, que luego tiraremos, que luego no importará, claro como todo lo que vamos encontrando.

Me cuenta más de su bosque, de sus agujeros y arbolitos, de su tiempo y sus silencios.  My girl, my girl don´t lie to me. Tell me where did you sleep last night? . Todo rebota en mis oídos sin embargo. No busco entender, lo siento. No me preocupa escucharte Señor oso. In the pounds, in the pounds, where the sun don´t never shine…

Mi viaje duró un par de meses, con un par de días. Tenía que salir, y el oso tenía que llevarme a la salida. No soy Alicia, no hay despertar, no hay perfumadas aventuras ni dulces amigos, no hay reinas maliciosas de roja sonrisa. Todo  está en mi cabeza. …I will shiver the whole night through.

Un día en el bosque le conocí a usted, Señor oso.  My girl, my girl where will you go?. Respiramos días  de lluvia y  fango verde,  de luna y humedad. Amigo oso, los bosques no son eternos. Y yo DEBÍA encontrar el camino. La luz se abrió paso a mi experiencia, no voy a cerrar más los ojos. Esa canción, la única que tolerabas escuchar conmigo ya se acaba. Tú me has empujado Señor oso, con toda intención.

Tú lo sabías. Claro. Que necesitaba ver el sol por vez primera, necesitaba agua fresca, viento que transforma. Me empujaste a la salida, y yo esa niña mala, herida abierta sentí  el calor en mis dedos. Amigo oso, hoy todo es diferente. 
Hoy escucho a Nirvana, busco el libro que te llevaste, corto redonditos de papel. No voy a cerrar otra vez los ojos, no quiero hundirme otra vez en ese bosque, no quiero más lluvia. Hoy el sol brilla con fuerza para mí en el cielo.
Pero aquella vez para encontrarme, primero tuve que perderme.

I´m going where the cold wind blows. In the pounds in the pounds…

domingo, 13 de abril de 2014

ÁNGELES Y DEMONIOS

Nebulosa Helix o NGC-7293
Todos fuimos de paseo.

Mientras  avanzábamos en fila, me quedé atrás y di  vuelta al muro del museo.  Estiré los dedos hacia el ojo redondo que sobresalía y sólo entonces me di cuenta de todo el cuadro.

En un fondo gris, en la arena de algún lugar extinto, un ojo monstruoso, luchaba contra unos seres indefinibles. ÉL, ERA EL ÁNGEL.

Desangrándose junto a los angulosos, los estéticos demonios. En toda la pared lo mismo, los ángeles sobresalían como queriendo escapar de su lienzo. Una lata de leche salía torcida por una esquina, y los monstruos-ángeles volaban o se estrellaban en una tierra desierta, cruel.
Al otro lado del apocalipsis, sólo una niña y un anciano miran el miedo desmigajado en arte.

Cuando la profesora me encontró, solamente  quedaron el señor  y su sombrero. Mirando a los ángeles alados, transfigurados en carne, pisando la tierra.

*Cuando pienso en ángeles veo animales, partes humanas, palpitantes y vivas, se permutan, se transforman. Nos observan. 

domingo, 16 de marzo de 2014

BAJO EL AGUA I

El primer día de piscina no fui, estaba resfriada.
La semana siguiente, cargué mi lonchera llena de stickers y viajé silenciosa con mis 5 años a cuestas, mirando el cielo, a veces nube, a veces rayito de sol.
Muchos detalles creo (y es creer, porque las imágenes se me superponen, y lo que es seguro no lo parece realmente) se han volatilizado. Pero “creo” ver el borde mojado de la piscina y una gota temblona bajando por mi nariz.
Lo siguiente fue robarle su secreto al tiempo, porque bajo el agua, el tiempo no existía; bajo el agua, era infinitamente lento.
Mientras me hundía hacia lo profundo el espacio se detenía, y un hilito escarlata se elevaba, girando,  la sangre diluyéndose, ante mi asombro.

En algún momento me sacaron.
Los recuerdos se han borrado, pero bajo el agua el recuerdo se hizo indeleble, se quedó quieto, húmedo y azul.
Un azul interrumpido de escarlata.