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martes, 1 de marzo de 2016

PSICOSIS

-“El infierno es lo que has hecho” -Erick Coates.

Día trece de abstinencia.

Trece días limpio, sin la pastillita rosa. Trece días, y mañana 14, pasado 15, y así y así.
Hasta el día en el que venga de nuevo, claro. 
Piensan que le busco y no es eso. En esta historia infinita y ridícula, inmenso reloj redondo, las cosas son más sencillas.

En un hospital tengo sed. 
Pienso en mis pastillas rosa, pequeñas grajeas amargas en mi mano. Aquí todo carece de color, todo es un tedioso blanco.
 Las paredes, mi cabeza, las enfermeras, los pasillos. Mi lengua quema, pide aquello que necesita, dentro mío mi pecho estalla.

Me gustaba su cabello delicado, sus dedos delgados. Como se abrían sus ojos, como me miraban y luego nada, sólo vacío. Mi sangre hervía cuando abría las manos, y en lugar de su cuello pequeño, como magia divina que no logro entender, aparecía un punto rosa. 
Cada día un punto rosa.




sábado, 28 de noviembre de 2015

MARIANNE VA A SER MAMÁ


Una mujer azul  busca atención en el hospital.
No quieren atenderla. Nueve meses es demasiado tiempo.
Entonces usa solo seis.
Nace una marcianita. Pequeñita, pequeñita.
Con ojos negros de cervatillo.
En media terraza, de un séptimo piso, bajo el sol de agosto. Marianne va a cuidarla.

Marianne va a ser mamá. De una marcianita.

Se lo pidió la mujer azul y Marianne es una chica buena.
En algún momento la marcianita tendrá que irse, Marianne lo sabe.
Cuanto dolerá su corazón entonces. Cuanto pesará el alma.
Pesará como el plomo, que lleva fundido en los huesos. Como el hierro soldado a su cabeza.
Que se coma mi corazón a delicados mordiscos, que se lo coma la marcianita. Que ya no duela, que ya no palpite.  Lup dup, lup dup. Y ya no duele más.
Se pierde nuestro corazón extraterrestre.
Muere nuestro corazón forastero.


TRAS LA MENTE Y LA MEMORIA


Fue un regalo.
De varios que me ha dado el tiempo.
Las siguientes entradas, son un extracto de mis días en la Unidad de Psiquiatría.
Un pedacito de la cabeza afeitada de Howard, la gorra azul de Marianne.
La pelota de Marco.
Para ellos. Pacientes sin paciencia. Quiero escribir.



sábado, 10 de octubre de 2015

ESCRIBIR EN PÚBLICO




Escribir fuera de una habitación de paredes blanco-maíz-blanco, es hacer la letra pequeñita pequeñita.
Batallón de hormiguitas desordenadas, rebeldes. 
Que yo misma no entiendo luego.
Me avergüenza escribir en público. 
A la luz de del día inquietante, de los ojos supendidos.
Es uno de mis pocos placeres, íntimos, furtivos, tan propios.
Exportables.
Escribir en la privacidad del cuaderno abierto a medias.

En lo más íntimo de la memoria, de la palabra.
Mi lunar café con leche bajo el ombligo
Escribir azul sobre papel blanco.

domingo, 28 de junio de 2015

SOBRE PERSONAS Y BICICLETAS

Tras escalar la alta torre, y dejar atrás  mitológicos peligros. El príncipe agotado, dobló la rodilla.

-¿Quieres casarte conmigo?
-No. Dijo dulcemente  la princesa.

El príncipe viajó entonces por países desconocidos, estudiaba las estrellas, bailaba en los festines.
Aprendió  a jugar ajedrez, y a fabricar mágicos fuegos que explotaban en miles de luces por el cielo.
Construyó una enorme biblioteca de piedra. Exploró imponentes montañas, tocó las nubes.
Nunca las campanas de ceremonia repiquetearon en el castillo.

Todos fueron felices para siempre. 

lunes, 27 de abril de 2015

EL 21 DE DICIEMBRE 2012

La victoire- Rene Magritte 1938

En el día del fin del mundo, te mostraba una nube en forma de tortuga.
Nos fuimos. 
En ese mediático, apocalítico final, que nadie creía, nos fuimos.
Cogimos las mochilas, saltamos los muros de nuestra libertad a medias.  Y nos fuimos.
Oía tus pasos buscándome entre las paredes. 
Te veía, con los ojos al sol. Acercándote y el viento de pronto sopla.
Hey Niño bueno ¿Y si es este el final? ¿Si se desmigaja el cielo? ¿Si se quiebra la ciudad bajo nuestros pies?.
Si este es el fin de las cosas, si ya no vendrá un mañana.Si el sol cae y besa la tierra, si el mar nos acoge a todos en su vientre.
Yo cierro los ojos y siento el viento.
Si no he de verte más a ti, más a nadie. He de buscar el edificio más alto.
Y mientras todo cae y te miro acercándote, con el cabello que nunca ... nunca peinas, moviéndose.
Quiero buscar tortugas. Más nubes en el azul inmenso.
Quiero ver el cielo contigo.

miércoles, 1 de abril de 2015

EN ALGUN LUGAR DE COLOMBIA





En algún lugar de Colombia, se quedó tu recuerdo perdido.
En alguna plaza, en el negro asfalto, bajo el felpudo de alguna tienda. Cuando sorbía mi tacita de aromática, cuando miraba el cielo despejado. 

Se perdió el recuerdo de otros tiempos, de la niña que se mojaba con la lluvia, de las gotitas finas que corrían por sus brazos.  

Le había tenido tanto tiempo, y como todo lo que va pasando lo dejé perderse. Como todo aquello que nunca estuvo entre mis manos, deje que volase.  Alto y lejos.