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miércoles, 14 de septiembre de 2016

ANOTACIÓN MENTAL

Niño bueno. Me lastimas.
Siempre hay donde romper.
Me niego a llorar.
Me niego a salir corriendo.
Me quedo sin embargo firme, mirando al cielo.
Buscando nubes que ya no tienen forma.
Bueno aquí estoy.
Adelante.
Siempre tendrás donde romper...

ESTOY IMPROVISANDO...


Sin darme cuenta he empezado a caer lento.

Y la caída no termina.

No perdona.

No permite rectificaciones.

Tengo miedo.

Cierra los ojos. No los abras. No me mires. 
Tengo miedo.
“Love me two times, girl
One for tomorrow
One just for today
Love me two times
I'm goin' away”


lunes, 18 de abril de 2016

CARTAS AL NIÑO BUENO IV

Niño bueno, quiero ser fuerte.
Quiero apartar de mi tantos cuidados y recomendaciones. 
Quiero aprender a ser fuerte.

Niño, es todo muy extraño. Sabes que sí.
Lo tienes todo bajo resguardo, todo bajo control.
Te conoces tan bien. Y yo sólo me dejo ser.
Tienes siempre la pregunta, a la mano siempre está tu réplica y yo con mi cabeza de paja, busco un cerillo para arder. 

No sé niño bueno, por qué hago muchas cosas.
Por qué ya no las hago al día siguiente, por qué hoy es azul y no verde.
Voy de una estrella fugaz a otra, dando saltitos,  la toco despacio para verla estallar en puntitos y puntitos de luz. 
Tres días de la semana lo tengo todo tan claro, y los otros cuatro todo se me escapa.
Quiero ser fuerte.

Hey Niño. Niño bueno. Soy hojita que tiembla.
Que se pierde y regresa, que vuelve y se pierde.
Habiamos hecho un pacto, dimos el tijeretazo y cortamos el tiempo.
Pero con los recuerdos olvidados, se perdieron también otros tiempos.
Voló la paz, se me escapó de los bolsillos. 
Se quemó esa hoja del cuaderno, la que escribimos y llenamos de sueños inconclusos y pegatinas.
 Niño bueno cuanto te quiero.

Cuando sonríes, cuando miras el cielo. 
Cuan feliz me siento entonces. 
El miedo crece en mi garganta, quiero gritar –¡Alto!.
Que se detenga el tiempo así, un niño que mira tranquilo una nube. 
Que camina sereno la noche.
Que ese segundo se estire cien años, y un poco más.

Y seas siempre el Niño bueno , yo la Niña mala. 
Se diluirían recuerdos, miedos, culpas.
Se diluiría finalmente tanta ansia de buscarnos, de sentarnos en la hierba mientras hace frío.
De seguir tirando con el mundo a cuestas, enfrentándonos a nuestro propio reflejo egoísta.  Aprendería a ser fuerte. 

Aprendería a renunciar a ti Niño bueno.
Aprendería a conocerme.

martes, 1 de marzo de 2016

PSICOSIS

-“El infierno es lo que has hecho” -Erick Coates.

Día trece de abstinencia.

Trece días limpio, sin la pastillita rosa. Trece días, y mañana 14, pasado 15, y así y así.
Hasta el día en el que venga de nuevo, claro. 
Piensan que le busco y no es eso. En esta historia infinita y ridícula, inmenso reloj redondo, las cosas son más sencillas.

En un hospital tengo sed. 
Pienso en mis pastillas rosa, pequeñas grajeas amargas en mi mano. Aquí todo carece de color, todo es un tedioso blanco.
 Las paredes, mi cabeza, las enfermeras, los pasillos. Mi lengua quema, pide aquello que necesita, dentro mío mi pecho estalla.

Me gustaba su cabello delicado, sus dedos delgados. Como se abrían sus ojos, como me miraban y luego nada, sólo vacío. Mi sangre hervía cuando abría las manos, y en lugar de su cuello pequeño, como magia divina que no logro entender, aparecía un punto rosa. 
Cada día un punto rosa.




sábado, 28 de noviembre de 2015

MARIANNE VA A SER MAMÁ


Una mujer azul  busca atención en el hospital.
No quieren atenderla. Nueve meses es demasiado tiempo.
Entonces usa solo seis.
Nace una marcianita. Pequeñita, pequeñita.
Con ojos negros de cervatillo.
En media terraza, de un séptimo piso, bajo el sol de agosto. Marianne va a cuidarla.

Marianne va a ser mamá. De una marcianita.

Se lo pidió la mujer azul y Marianne es una chica buena.
En algún momento la marcianita tendrá que irse, Marianne lo sabe.
Cuanto dolerá su corazón entonces. Cuanto pesará el alma.
Pesará como el plomo, que lleva fundido en los huesos. Como el hierro soldado a su cabeza.
Que se coma mi corazón a delicados mordiscos, que se lo coma la marcianita. Que ya no duela, que ya no palpite.  Lup dup, lup dup. Y ya no duele más.
Se pierde nuestro corazón extraterrestre.
Muere nuestro corazón forastero.


TRAS LA MENTE Y LA MEMORIA


Fue un regalo.
De varios que me ha dado el tiempo.
Las siguientes entradas, son un extracto de mis días en la Unidad de Psiquiatría.
Un pedacito de la cabeza afeitada de Howard, la gorra azul de Marianne.
La pelota de Marco.
Para ellos. Pacientes sin paciencia. Quiero escribir.



sábado, 10 de octubre de 2015

ESCRIBIR EN PÚBLICO




Escribir fuera de una habitación de paredes blanco-maíz-blanco, es hacer la letra pequeñita pequeñita.
Batallón de hormiguitas desordenadas, rebeldes. 
Que yo misma no entiendo luego.
Me avergüenza escribir en público. 
A la luz de del día inquietante, de los ojos supendidos.
Es uno de mis pocos placeres, íntimos, furtivos, tan propios.
Exportables.
Escribir en la privacidad del cuaderno abierto a medias.

En lo más íntimo de la memoria, de la palabra.
Mi lunar café con leche bajo el ombligo
Escribir azul sobre papel blanco.