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jueves, 27 de septiembre de 2012

ALGO LATE...PERO LEJOS




Su comportamiento.
Cortó lo hilos, los cables a tierra que me unían a su sonrisa. Su inocencia casi pueril, su coser y descoser sádico.
De golpe todos tomaron direcciones distintas. Y quedó uno.
El más tenso, el más doloroso.
Ese que nacía de lo profundo de mí, en mi mente, en las entrañas en mi cabeza que no se cansaban de susurrar –Eres tú, con quien yo puedo conquistar el mundo.
Y me tiraba, ese hilo me arrastraba a él con más fuerza que todos los anteriores.
El tiempo pasa, los niños crecemos. El hilo no fue cortado.
Cayó solo
Un día quede solo yo…y sonreí.
Pienso en ti es cierto, pero no así, no como crees.
Los días seguían consumiéndose y mi nueva libertad, la verdadera. La que había nacido de mi hacia metamorfosis dentro mío
Libre, libre solo libre.
Y se siente tan fresco…y se siente tan bien.

EN LA CABEZA DE HUXLEY



He empezado a creer que tú tenías razón cuando tu mirada se desviaba y me decía, no debería existir el amor en este mundo.
Deberíamos estar todos dentro de la cabeza de Aldous Huxley…
El amor siempre lastima me decías.
No
Lo que lastima es eso que tú sientes,  tranquila comodidad, dudoso apego, una necesidad infame, compañía, nada más. Nada que se asemeje a lo que debe ser el amor.
Eso lo dije yo. Eso es lo que duele.
Pero tal ves, sólo quizá no sería tan malo.
MUNDO FELIZ

¿Todos son “felices”, “amigo”?
Todos creen serlo.
Pero existen las excepciones, siempre las incómodas excepciones, las fichas redondas en los casilleros cuadrados.
Tal ves, sólo quizá, en “un mundo feliz”, yo volvería a enamorarme de ti.

EL LAPICERO TODAVÍA TIENE TINTA...





El otro día  encontré un lapicero, pisoteado, sucio y pisoteado de nuevo.
Le cogí y sonreí –Todavía pinta. Y con el nacieron estas líneas

Todavía tenía bastante tinta.

Me sentía como un queso…llena de agujeros.
Sentía que había dado tanto que ya no me quedaba ni un poquito para dar
Me lastimaba que se hubieran quedado con el cambio
Que no hubieran devoluciones
Sin viceversa,  amor con ida y sin vuelta
Y luego el dolor, ni siquiera para eso tenía un viceversa.
Pero las cosas son necesarias
Y aunque dijiste-No sabes cuánto hubiera deseado que no resultes lastimada
En la sombra de tus acciones todo es más estrafalario, todo es más dudoso
Casi es burlesco
Quiero entenderlo, porque pese a mis resistencias te he querido.
De manera blanca, suave, transparente
Y te quiero, si, es probable que aun te quiera.
Es probable que siempre lo haga.
Como no puedo cambiar el sentimiento, lo he hecho yo

Para que la Niña mala te quiera, se quede allí con su energía radiactivo que la consume, que la hace continuar. Esa Niña mala.
Pero he decidido entenderte
Pero el entendimiento, la razón, no hace el dolor más pequeño. Sólo hace la brecha más grande.
Es bueno tener límites. Me trastornan las amabilidades, las atenciones, siempre yo con mis manías. Esto no es amable, no está bien, no kulturny no kulturny.

Me trastornan las promesas. Por eso no las hago. Porque las cumplo, realmente las cumplo.
Y lo he intentado, encerrar los años juntos y transformar la historia de amor en otra cosa. Pero sólo yo estaba jalando la soga.
Otra vez estaba yo corriendo, has puesto el pie y me he dado en toda la cara con la realidad que todos pisamos
Quiero correr pero no en esa dirección, miremos los dos el cielo pero hacia diferente lado.
El amor no hace milagros, no cuando viene de un solo lado. 
No amor. Este es mi límite, tracemos la raya aquí.

No soy la que quieres, no puedo serlo, no quiero.

SI SENTÍA ALGO...EL RECUERDO SE QUEDÓ ATRÁS





Su silencio…es dulce
Como los caramelitos blancos que son prisionero de mis dedos.
A dos días del examen final de microbiología
¿Contenta?
Solo el frío de mi mano izquierda me incomoda
Tenía tantas cosas interesantes que decir y me he olvidado.
A más de  50 días de mi fractura mental.
Estoy bastante bien. Soy una niña…y eso está bien
He caminado haciéndole frente a la noche, lo raro es que esta vez mis manos estaban tibias…ah! así se sentía ser una chica “tibiecita”, abrazable

Hay una olla llena de sentimientos…unos más mundanos, otros más sutiles, más elaborados que otros, pero todos se cocinan en mi cabeza.
 Y me gusta el aroma
Quisiera ser normal y sentirme orgullosa de ser amada
Quisiera ser noble y no regocijarme de ello
Pero de lo primero solo siento un vislumbre y de lo segundo solo siento vergüenza
Bien hecho, te has enamorado de la niña anormal he pensado.
Luego solo sentí vergüenza, infinita vergüenza.
Soy mala en esas cosas, siempre lo he sido. De pronto me ataca la vergüenza de no poder decir –Yo también siento lo mismo…
Recuerdo que alguna vez, fui Miss Simpatía.
Tal vez debería desempolvar mi banda, lustrar mi corona…
-¡Mira! Debería caerte bien ¿Lo lees?
Pero la gente es complicada, entre la gente las mujeres y entre ellas “esas” amigas.
Solo he sonreído.Pero si las miradas matasen, ahora sería un montoncito de polvo.
 No deja de ser extraño. El espejo me devuelve a una niña de ojos grandes.
No soy peligrosa.
Pero igual me ignoró olímpicamente…y yo sonreía. Tú sonreías.
El mundo debería ser más simple.
PERO Me gustan las excepciones, lo que no está establecido.
Con mi vergüenza  a cuestas, envuelta en sentimientos inesperados, mi paquete de miradas asesinas, mi eterna rutina de dedos congelados y los tres últimos caramelitos que se balancean torpes en mi mano debo decir que con un día tan bueno como el de hoy solo puedo esperar con los brazos abiertos el de mañana…

sábado, 8 de septiembre de 2012

EL CAPRICHO DE MI MENTE












Esta entrada y las próximas obedecen a un capricho de mi mente.
Recuerdo que alguna vez me accidenté en la bicicleta, una semana en cama y 34 puntos en el tobillo izquierdo.
Es algo que no duele. Es algo ya extinto.  
PERO Recuerdo que dolió, mucho ... pero del dolor sólo ha quedado el recuerdo.
Son fragmentos, escritos en una servilleta, en la esquina de algún periódico, de lo que sentía...de lo que ahora ya no es material. De lo que ahora esta extinto.
Mero apetito de ver escrito lo que tenía garabateado hace tanto tiempo.
Por esas fracturas mentales... que nos causan las despedidas.