Cortó lo hilos, los cables a tierra que me unían a su sonrisa. Su
inocencia casi pueril, su coser y descoser sádico.
De golpe todos tomaron direcciones distintas. Y quedó uno.
El más tenso, el más doloroso.
Ese que nacía de lo profundo de mí, en mi mente, en las entrañas
en mi cabeza que no se cansaban de susurrar –Eres tú, con quien yo puedo
conquistar el mundo.
Y me tiraba, ese hilo me arrastraba a él con más fuerza que todos
los anteriores.
El tiempo pasa, los niños crecemos. El hilo no fue cortado.
Cayó solo
Un día quede solo yo…y sonreí.
Pienso en ti es cierto, pero no así, no como crees.
Los días seguían consumiéndose y mi nueva libertad, la verdadera.
La que había nacido de mi hacia metamorfosis dentro mío
Libre, libre solo libre.
Y se siente tan fresco…y se siente tan bien.

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