Como los caramelitos blancos que son prisionero de mis dedos.
A dos días del examen final de microbiología
¿Contenta?
Solo el frío de mi mano izquierda me incomoda
Tenía tantas cosas interesantes que decir y me he olvidado.
A más de 50 días de mi fractura mental.
Estoy bastante bien. Soy una niña…y eso está bien
He caminado haciéndole frente a la noche, lo raro es que esta vez
mis manos estaban tibias…ah! así se sentía ser una chica “tibiecita”, abrazable…
Hay una olla llena de sentimientos…unos más mundanos, otros más
sutiles, más elaborados que otros, pero todos se cocinan en mi cabeza.
Y me gusta el aroma
Quisiera ser normal y sentirme orgullosa de ser amada
Quisiera ser noble y no regocijarme de ello
Pero de lo primero solo siento un vislumbre y de lo segundo solo
siento vergüenza
Bien hecho, te has enamorado de la niña anormal he pensado.
Luego solo sentí vergüenza, infinita vergüenza.
Soy mala en esas cosas, siempre lo he sido. De pronto me ataca la
vergüenza de no poder decir –Yo también siento lo mismo…
Recuerdo que alguna vez, fui Miss Simpatía.
Tal vez debería desempolvar mi banda, lustrar mi corona…
-¡Mira! Debería caerte bien ¿Lo lees?
Pero la gente es complicada, entre la gente las mujeres y entre
ellas “esas” amigas.
Solo he sonreído.Pero si las miradas matasen, ahora sería un montoncito
de polvo.
No deja de ser extraño. El
espejo me devuelve a una niña de ojos grandes.
No soy peligrosa.
Pero igual me ignoró olímpicamente…y yo sonreía. Tú sonreías.
El mundo debería ser más simple.
PERO Me gustan las excepciones, lo que no está establecido.
Con mi vergüenza
a cuestas, envuelta en sentimientos inesperados, mi paquete de miradas
asesinas, mi eterna rutina de dedos congelados y los tres últimos caramelitos
que se balancean torpes en mi mano debo decir que con un día tan bueno como el
de hoy solo puedo esperar con los brazos abiertos el de mañana…

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