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martes, 29 de enero de 2013

LA NIÑA MALA Y EL POETA





Tengo la garganta adolorida por tanto hablar contigo, la cabeza llena de conceptos que has fabricado y se han sembrado en mi mente enrevesada.
Tengo además la sonrisa que he adquirido de tanto ver la tuya, cuando nos ahogamos de palabras, entre lo paradójico y lo complejo que termina siendo simpleza.
En tus palabras pasan tranquilos inviernos, otoños que se difuminan y extravagantes primaveras.Todo cuando escribes.
Cuando despiertas ese poco de Dios que todos llevamos dentro, para crear, para transformar. 
Para abrir el cambio, alumbrar, hacer nacer, una, dos, mil y un paradojas literarias, en un pedacito de papel, en este,nuestro pedacito de mundo.
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