}

domingo, 29 de junio de 2014


FUEGO EN EL CIELO



El miedo apretó sus dedos y estábamos en medio, la tristeza y el terror me subían por la garganta, apagaron mi voz. Me abrazaste tan fuerte, pero mientras caíamos alguien (en algún lugar) encendió un fuego artificial que estalló único y solitario en el cielo.
Iluminó nuestra noche uno, dos… tres segundos, y fue muriendo.
Fue muriendo.

domingo, 8 de junio de 2014

UN DÍA EN EL BOSQUE CONOCÍ A UN OSO



Por donde veía sólo se erguían los solemnes árboles. Me había perdido.

Buscando oasis en desiertos que ni siquiera existían, un día en el bosque conocí a un oso. Ahora pienso que no era un oso realmente, me ha mentido mucho. Y yo debería haberme dado cuenta, es posible que me diera cuenta. Pero todo encajaba mejor así, una niña mala y un oso.

Entre las malas hierbas y las flores, me quité las gafas para poder ver menos. Jugué a la rayuela con una ticita azul, apreté la hierba verde entre mis dientes. El Señor oso del bosque se ha dedicado a malcriarme, ha puesto en mis dedos nubes de algodón,  se ha amoldado a todos mis caprichos. Vamos señor oso, hay que perdernos un poco más, que hoy estoy triste, tomemos un autobús a ninguna parte. Vamos en busca de alguna cosa, que luego tiraremos, que luego no importará, claro como todo lo que vamos encontrando.

Me cuenta más de su bosque, de sus agujeros y arbolitos, de su tiempo y sus silencios.  My girl, my girl don´t lie to me. Tell me where did you sleep last night? . Todo rebota en mis oídos sin embargo. No busco entender, lo siento. No me preocupa escucharte Señor oso. In the pounds, in the pounds, where the sun don´t never shine…

Mi viaje duró un par de meses, con un par de días. Tenía que salir, y el oso tenía que llevarme a la salida. No soy Alicia, no hay despertar, no hay perfumadas aventuras ni dulces amigos, no hay reinas maliciosas de roja sonrisa. Todo  está en mi cabeza. …I will shiver the whole night through.

Un día en el bosque le conocí a usted, Señor oso.  My girl, my girl where will you go?. Respiramos días  de lluvia y  fango verde,  de luna y humedad. Amigo oso, los bosques no son eternos. Y yo DEBÍA encontrar el camino. La luz se abrió paso a mi experiencia, no voy a cerrar más los ojos. Esa canción, la única que tolerabas escuchar conmigo ya se acaba. Tú me has empujado Señor oso, con toda intención.

Tú lo sabías. Claro. Que necesitaba ver el sol por vez primera, necesitaba agua fresca, viento que transforma. Me empujaste a la salida, y yo esa niña mala, herida abierta sentí  el calor en mis dedos. Amigo oso, hoy todo es diferente. 
Hoy escucho a Nirvana, busco el libro que te llevaste, corto redonditos de papel. No voy a cerrar otra vez los ojos, no quiero hundirme otra vez en ese bosque, no quiero más lluvia. Hoy el sol brilla con fuerza para mí en el cielo.
Pero aquella vez para encontrarme, primero tuve que perderme.

I´m going where the cold wind blows. In the pounds in the pounds…

miércoles, 4 de junio de 2014

CARTAS AL NIÑO BUENO II



No quiero que seas “mío”, Niño bueno.
Me aterra poseer algo. Apenas compramos el celular, el auto la joya, compramos también el derecho ajeno de perderle. Por eso no compro más celulares, más autos, no más joyas.

Pero te amo así. ” Porque cuando te amo todo mi ser se desintegra”. Te amo así Niño bueno, con el miedo de perderte, de perdernos. De no ser más ese “tú y yo”, de no ser más “nosotros”, más nada.
Me da tanto miedo pensar que siempre estarás aquí, esa confianza que  me gana la sonrisa y me tira luego a ese hueco horrible del futuro incierto.

Desde luego sonríes, me besas. Despacito, apenas para sentir tu calor. Yo sigo con las ideas inconexas, hablándote de celulares, huecos extraños en el estómago, en el alma, del futuro monstruoso que nadie conoce ni asegura. De las personas y sus emociones intermitentes, sentimientos al paso. De cambios, celulares y huecos…

Pum pum pum suena el reloj de tu pecho, me siento tan pequeñita cuando me abrazas. Pum pum pum  suena mi corazón ahora.
Me besas lento, borras de mi frente todos mis miedos.
Suspiro, Niño bueno, al final suspiro y me pierdo, escondo la cara, me rindo a tus ojos, le sonrío a tu perfume.

Cuando te amo Niño bueno, todo mi ser se desintegra, átomo por átomo, hasta el último hueso de mi cuerpo.