No quiero que seas “mío”, Niño bueno.
Me aterra poseer algo. Apenas compramos el celular, el auto la
joya, compramos también el derecho ajeno de perderle. Por eso no compro más
celulares, más autos, no más joyas.
Pero te amo así. ” Porque cuando te amo todo mi ser se desintegra”.
Te amo así Niño bueno, con el miedo de perderte, de perdernos. De no ser más
ese “tú y yo”, de no ser más “nosotros”, más nada.
Me da tanto miedo pensar que siempre estarás aquí, esa confianza
que me gana la sonrisa y me tira luego a
ese hueco horrible del futuro incierto.
Desde luego sonríes, me besas. Despacito, apenas para sentir tu
calor. Yo sigo con las ideas inconexas, hablándote de celulares, huecos
extraños en el estómago, en el alma, del futuro monstruoso que nadie conoce ni
asegura. De las personas y sus emociones intermitentes, sentimientos al paso.
De cambios, celulares y huecos…
Pum pum pum suena el
reloj de tu pecho, me siento tan pequeñita cuando me abrazas. Pum pum pum suena mi corazón ahora.
Me besas lento, borras de mi frente todos mis miedos.
Me besas lento, borras de mi frente todos mis miedos.
Suspiro, Niño bueno, al final suspiro y me pierdo, escondo la
cara, me rindo a tus ojos, le sonrío a tu perfume.

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