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miércoles, 4 de junio de 2014

CARTAS AL NIÑO BUENO II



No quiero que seas “mío”, Niño bueno.
Me aterra poseer algo. Apenas compramos el celular, el auto la joya, compramos también el derecho ajeno de perderle. Por eso no compro más celulares, más autos, no más joyas.

Pero te amo así. ” Porque cuando te amo todo mi ser se desintegra”. Te amo así Niño bueno, con el miedo de perderte, de perdernos. De no ser más ese “tú y yo”, de no ser más “nosotros”, más nada.
Me da tanto miedo pensar que siempre estarás aquí, esa confianza que  me gana la sonrisa y me tira luego a ese hueco horrible del futuro incierto.

Desde luego sonríes, me besas. Despacito, apenas para sentir tu calor. Yo sigo con las ideas inconexas, hablándote de celulares, huecos extraños en el estómago, en el alma, del futuro monstruoso que nadie conoce ni asegura. De las personas y sus emociones intermitentes, sentimientos al paso. De cambios, celulares y huecos…

Pum pum pum suena el reloj de tu pecho, me siento tan pequeñita cuando me abrazas. Pum pum pum  suena mi corazón ahora.
Me besas lento, borras de mi frente todos mis miedos.
Suspiro, Niño bueno, al final suspiro y me pierdo, escondo la cara, me rindo a tus ojos, le sonrío a tu perfume.

Cuando te amo Niño bueno, todo mi ser se desintegra, átomo por átomo, hasta el último hueso de mi cuerpo.



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