Hay veces que los
deberes (que elegimos) y el cuadriculado de la vida cotidiana, nos gira hacia
otros ángulos. Es así que en medio del trabajo y los estudios, hoy en un
continente muy lejos deje (confieso) un poco descuidado mi
rincón en la casa de la palabra escrita. Hay mucho por contar todavía, mucho por traducir en letras, y aquí me quedo.
Por otro lado la Niña
mala se alista para otro desafío (de traer más niños malos a leer lo que se
cocina en casa), y en los siguientes días, tomaré prestada una entrada sobre
nuestro querido Niño bueno (que mira el cielo ahora). Gracias a todos por el
cariño demostrado.
Con ánimo… nos dirigimos
hacia adelante.



