Aspiro el humo
silencioso y me encuentro casi contento
Mi felicidad nada tiene
que ver con las buenas acciones, no voy a ganarme el cielo. Esta vez me he
fundido niña. He hurgado dentro del fuego y no me quemo, todavía no me quemo,
me encuentro contento y me fumo ese cigarrillo.
El cigarro del deber, de
lo correcto y limpio, el forro de persona respetable. A alguien he de agradecer
tanta buena suerte, y seguro no es Dios. Seguro no son tus consejos, tanta
sensiblería que rebota. Mira como baila el humo para mi, como el mundo gira con
el humo que aspira mi boca reseca. Que puedo decir, estoy contento.
Y nada tiene que ver con
tanto amor absurdo, ni el amor de fin de semana, ni los viejos cd’s del
anaquel. Somos malos porque podemos, y el poder es una droga que no mata. Que
envenena la lengua pero te ilumina la cara.
Eso me dijo aquel.
Benedictus qui venit in nomine domini. No vamos pues a ganarnos el cielo.

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