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miércoles, 18 de febrero de 2015

LA FELICIDAD DEL HOMBRE



Aspiro el humo silencioso y me encuentro casi contento
Mi felicidad nada tiene que ver con las buenas acciones, no voy a ganarme el cielo. Esta vez me he fundido niña. He hurgado dentro del fuego y no me quemo, todavía no me quemo, me encuentro contento y me fumo ese cigarrillo.
El cigarro del deber, de lo correcto y limpio, el forro de persona respetable. A alguien he de agradecer tanta buena suerte, y seguro no es Dios. Seguro no son tus consejos, tanta sensiblería que rebota. Mira como baila el humo para mi, como el mundo gira con el humo que aspira mi boca reseca. Que puedo decir, estoy contento.
Y nada tiene que ver con tanto amor absurdo, ni el amor de fin de semana, ni los viejos cd’s del anaquel. Somos malos porque podemos, y el poder es una droga que no mata. Que envenena la lengua pero te ilumina la cara.
Eso me dijo aquel. 

Benedictus qui venit in nomine domini. No vamos pues a ganarnos el cielo.

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