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miércoles, 5 de abril de 2017

EL OTRO CIELO

-¿Sabes lo que es el cielo? 
Es poder repetir esa experiencia hermosa, una y otra vez.
Miro hacia arriba. En busca de tus palabras.
Pero está el otro cielo.
El otro cielo está abajo Niño bueno. 
El otro cielo está vivo, hirviente.
Es café con crema en el viento, es cigarrillo en la niebla. 
Es dejar atrás la velita encendida, dejarse vencer, olvidar que es todo y quien es uno, para ser solo otro cielo.
Mi otro cielo tiene la sonrisa ligera, los ojos abiertos, en él, despego del asfalto caliente mis zapatos.
Pero este otro cielo no me deja ver la luz del sol.

He de buscar una puerta, he de abrir una ventana. 
Cuanto me pesará salir del otro cielo. 
Querré regresar a la simplicidad de las cosas. 
Al incienso que me hace flotar, bailar, elevarme.
En mi otro cielo, no hay leyes físicas. 
No existen las leyes de los hombres. 
Mi otro cielo cierra los ojos, y se deja caer. 
Yo, caigo dentro.
Mi otro cielo no me deja ver las nubes. 
No me deja ver las culpas, los borrones.

Fumamos y nos embriagamos, en el otro cielo.
Dormimos un rato, entre humo y recuerdos inconclusos. 
Entre abrazos prestados, silencios comprensibles, comprendidos.
Con el cansancio y la sonrisa a medias, que muere primero en nuestro corazón, luego en nuestra cara. 
Silencio tácito. Cielo de papel. Cielo de humo. 
Otro cielo nada más.
Otro cielo por debajo de las nubes de tortuga.

domingo, 19 de febrero de 2017

LA SONRISA DE MI HERMANO


La sonrisa de mi hermano se extiende a medias.
No aquella que escuchas cuando en la televisión alguien cae.
O en la calle algún otro tropieza.
Esa es sonora, amplia, jadeante.
La sonrisa de mi hermano está escondida, en sus ojos de niño asustado.
En lo profundo del grito.
El llanto ahogado del silencio.
Si el sol cae apropiadamente en la esquina del patio,
Y vuela algún insecto en las flores del vecino.
Cuando el reloj marca las seis.
Puede escucharse la sonrisa de mi hermano.
Jaulas de gorriones llenan el patio del vecino.
Un muro cubre el crepúsculo en las esquinas.
Alguien ha robado las seis de la tarde del reloj de la pared.
No habrá entonces más sonrisas.
Enteras, medias, muecas.
Mi hermano esta extravíado, dentro de su cuerpo que sale por la puerta.

EN AUSENCIA DE CIGARRILLOS

En la ausencia de cigarrillos, repetimos aquel ritual que conocemos de memoria. 
Alcoholizados, nos reímos mientras el corazón se partía una vez más y nuestras cabezas flotaban lejos tan lejos.
Dijimos varias cosas, que no importarán luego. 
Te conozco tan bien.
 No quiero escribir. 
Sobre tu perfume eterno, ni sobre el mordisqueo lento en viceversa.
Hoy todo se me ha olvidado. 

SOBRE EL RECUERDO

No suelo guardar hechos en mi memoria.
En mis recuerdos todo toma un color nuevo.
Se divide.
Se magnifica o desaparece.
No recuerdo cuando cogí mi mochila y dije me voy.
Hasta aquí he sido todo aquello que fui contigo.
No lo recuerdo.
Revisando fragmentos ha sido entre ese 22 y aquel 25.
Tal vez no quiero recordar nada.
Tal vez sólo quiero cambiar el recuerdo, por los sueño de anoche.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ANOTACIÓN MENTAL

Niño bueno. Me lastimas.
Siempre hay donde romper.
Me niego a llorar.
Me niego a salir corriendo.
Me quedo sin embargo firme, mirando al cielo.
Buscando nubes que ya no tienen forma.
Bueno aquí estoy.
Adelante.
Siempre tendrás donde romper...

ESTOY IMPROVISANDO...


Sin darme cuenta he empezado a caer lento.

Y la caída no termina.

No perdona.

No permite rectificaciones.

Tengo miedo.

Cierra los ojos. No los abras. No me mires. 
Tengo miedo.
“Love me two times, girl
One for tomorrow
One just for today
Love me two times
I'm goin' away”


lunes, 18 de abril de 2016

CARTAS AL NIÑO BUENO IV

Niño bueno, quiero ser fuerte.
Quiero apartar de mi tantos cuidados y recomendaciones. 
Quiero aprender a ser fuerte.

Niño, es todo muy extraño. Sabes que sí.
Lo tienes todo bajo resguardo, todo bajo control.
Te conoces tan bien. Y yo sólo me dejo ser.
Tienes siempre la pregunta, a la mano siempre está tu réplica y yo con mi cabeza de paja, busco un cerillo para arder. 

No sé niño bueno, por qué hago muchas cosas.
Por qué ya no las hago al día siguiente, por qué hoy es azul y no verde.
Voy de una estrella fugaz a otra, dando saltitos,  la toco despacio para verla estallar en puntitos y puntitos de luz. 
Tres días de la semana lo tengo todo tan claro, y los otros cuatro todo se me escapa.
Quiero ser fuerte.

Hey Niño. Niño bueno. Soy hojita que tiembla.
Que se pierde y regresa, que vuelve y se pierde.
Habiamos hecho un pacto, dimos el tijeretazo y cortamos el tiempo.
Pero con los recuerdos olvidados, se perdieron también otros tiempos.
Voló la paz, se me escapó de los bolsillos. 
Se quemó esa hoja del cuaderno, la que escribimos y llenamos de sueños inconclusos y pegatinas.
 Niño bueno cuanto te quiero.

Cuando sonríes, cuando miras el cielo. 
Cuan feliz me siento entonces. 
El miedo crece en mi garganta, quiero gritar –¡Alto!.
Que se detenga el tiempo así, un niño que mira tranquilo una nube. 
Que camina sereno la noche.
Que ese segundo se estire cien años, y un poco más.

Y seas siempre el Niño bueno , yo la Niña mala. 
Se diluirían recuerdos, miedos, culpas.
Se diluiría finalmente tanta ansia de buscarnos, de sentarnos en la hierba mientras hace frío.
De seguir tirando con el mundo a cuestas, enfrentándonos a nuestro propio reflejo egoísta.  Aprendería a ser fuerte. 

Aprendería a renunciar a ti Niño bueno.
Aprendería a conocerme.