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domingo, 10 de agosto de 2014

CARTAS AL NIÑO BUENO III


Es de madrugada y me abrigo de nostalgia, Niño bueno.

Estarás durmiendo, fabricando otros caminos, soñando que eres sapito, que eres agua, o tal ves viento.

Tú me amas Niño bueno, y tu fuerza me ha salvado. Una vez más.

Ya sé que no debería decir estas cosas, pero ya ves que apenas me recupero. Apenas me reconcilio con la comida, aunque la fiebre y la náusea se han movido, ahora tapan un agujero oscuro, otro más de mis agujeros de queso.

De los que no se borran, de los que se van comiendo la carne de a poquitos.

Yo no sé porque te digo estas cosas. 
Es que soy tan torpe a veces, con mi amor, monstruo elefante, gigante e infantil. No sé porque digo esto. Si sé que voy a ver pena en tus ojos de madera. Si sé que voy a arrepentirme luego.

Soy una muñeca llorona, que se sienta en tus piernas mientras alejas la lluvia, que se acurruca en el paraguas de tu cuello, hasta la siguiente primavera. 
Tú me deshojas flores, me deshojas la luna.

Me amas por encima de muchas cosas, por encima de los cielos y los infiernos que la gente mala ha inventado. Niño bueno, tú has de amarme mucho, me has preferido a mí y sabes bien a donde van mis palabras.
Todo parece tan surrealista ahora, una película al otro lado de la pantalla, un sueño incómodo. Hay penas que nos van a doler siempre Niño bueno, como esa noche.

Yo te esperé, muerta de miedo. Con las monedas húmedas en mis dedos, pero no venías, el reloj marcaba la cuenta atrás y tuve que irme. Lloré mucho en el bus, niño.
Busqué tu cara entre todos los que subían, entre todos los que bajaban. 
Es que también yo te amo así.

Esa noche casi dormí tranquila. Ya te lo he contado tantas veces. Esa estrella se extinguía, había acabado.

Niño, aquí estoy. Tú me has traído de vuelta. Sé que va a lastimar siempre, ese pedazo se me ha extraviado, el alma es frágil, está desnuda.
No será la última vez que me consueles, que me abraces fuerte. 
Que las palabras se atoren en mi pecho, que el recuerdo regrese tan negro e implacable, que lastime profundo. Pero estoy aquí, Niño y casi no estuve.

Siento nuestra alegría de caramelo, y nuestra tristeza de caracol.
Pero puedo sentirlo, en mi piel fría, en mis dedos largos, en mi lengua, cuando cierro los ojos, cuando los abro y estás aquí.
Y yo estoy aquí también.

Contigo.

domingo, 29 de junio de 2014


FUEGO EN EL CIELO



El miedo apretó sus dedos y estábamos en medio, la tristeza y el terror me subían por la garganta, apagaron mi voz. Me abrazaste tan fuerte, pero mientras caíamos alguien (en algún lugar) encendió un fuego artificial que estalló único y solitario en el cielo.
Iluminó nuestra noche uno, dos… tres segundos, y fue muriendo.
Fue muriendo.

domingo, 8 de junio de 2014

UN DÍA EN EL BOSQUE CONOCÍ A UN OSO



Por donde veía sólo se erguían los solemnes árboles. Me había perdido.

Buscando oasis en desiertos que ni siquiera existían, un día en el bosque conocí a un oso. Ahora pienso que no era un oso realmente, me ha mentido mucho. Y yo debería haberme dado cuenta, es posible que me diera cuenta. Pero todo encajaba mejor así, una niña mala y un oso.

Entre las malas hierbas y las flores, me quité las gafas para poder ver menos. Jugué a la rayuela con una ticita azul, apreté la hierba verde entre mis dientes. El Señor oso del bosque se ha dedicado a malcriarme, ha puesto en mis dedos nubes de algodón,  se ha amoldado a todos mis caprichos. Vamos señor oso, hay que perdernos un poco más, que hoy estoy triste, tomemos un autobús a ninguna parte. Vamos en busca de alguna cosa, que luego tiraremos, que luego no importará, claro como todo lo que vamos encontrando.

Me cuenta más de su bosque, de sus agujeros y arbolitos, de su tiempo y sus silencios.  My girl, my girl don´t lie to me. Tell me where did you sleep last night? . Todo rebota en mis oídos sin embargo. No busco entender, lo siento. No me preocupa escucharte Señor oso. In the pounds, in the pounds, where the sun don´t never shine…

Mi viaje duró un par de meses, con un par de días. Tenía que salir, y el oso tenía que llevarme a la salida. No soy Alicia, no hay despertar, no hay perfumadas aventuras ni dulces amigos, no hay reinas maliciosas de roja sonrisa. Todo  está en mi cabeza. …I will shiver the whole night through.

Un día en el bosque le conocí a usted, Señor oso.  My girl, my girl where will you go?. Respiramos días  de lluvia y  fango verde,  de luna y humedad. Amigo oso, los bosques no son eternos. Y yo DEBÍA encontrar el camino. La luz se abrió paso a mi experiencia, no voy a cerrar más los ojos. Esa canción, la única que tolerabas escuchar conmigo ya se acaba. Tú me has empujado Señor oso, con toda intención.

Tú lo sabías. Claro. Que necesitaba ver el sol por vez primera, necesitaba agua fresca, viento que transforma. Me empujaste a la salida, y yo esa niña mala, herida abierta sentí  el calor en mis dedos. Amigo oso, hoy todo es diferente. 
Hoy escucho a Nirvana, busco el libro que te llevaste, corto redonditos de papel. No voy a cerrar otra vez los ojos, no quiero hundirme otra vez en ese bosque, no quiero más lluvia. Hoy el sol brilla con fuerza para mí en el cielo.
Pero aquella vez para encontrarme, primero tuve que perderme.

I´m going where the cold wind blows. In the pounds in the pounds…

miércoles, 4 de junio de 2014

CARTAS AL NIÑO BUENO II



No quiero que seas “mío”, Niño bueno.
Me aterra poseer algo. Apenas compramos el celular, el auto la joya, compramos también el derecho ajeno de perderle. Por eso no compro más celulares, más autos, no más joyas.

Pero te amo así. ” Porque cuando te amo todo mi ser se desintegra”. Te amo así Niño bueno, con el miedo de perderte, de perdernos. De no ser más ese “tú y yo”, de no ser más “nosotros”, más nada.
Me da tanto miedo pensar que siempre estarás aquí, esa confianza que  me gana la sonrisa y me tira luego a ese hueco horrible del futuro incierto.

Desde luego sonríes, me besas. Despacito, apenas para sentir tu calor. Yo sigo con las ideas inconexas, hablándote de celulares, huecos extraños en el estómago, en el alma, del futuro monstruoso que nadie conoce ni asegura. De las personas y sus emociones intermitentes, sentimientos al paso. De cambios, celulares y huecos…

Pum pum pum suena el reloj de tu pecho, me siento tan pequeñita cuando me abrazas. Pum pum pum  suena mi corazón ahora.
Me besas lento, borras de mi frente todos mis miedos.
Suspiro, Niño bueno, al final suspiro y me pierdo, escondo la cara, me rindo a tus ojos, le sonrío a tu perfume.

Cuando te amo Niño bueno, todo mi ser se desintegra, átomo por átomo, hasta el último hueso de mi cuerpo.



domingo, 13 de abril de 2014

ÁNGELES Y DEMONIOS

Nebulosa Helix o NGC-7293
Todos fuimos de paseo.

Mientras  avanzábamos en fila, me quedé atrás y di  vuelta al muro del museo.  Estiré los dedos hacia el ojo redondo que sobresalía y sólo entonces me di cuenta de todo el cuadro.

En un fondo gris, en la arena de algún lugar extinto, un ojo monstruoso, luchaba contra unos seres indefinibles. ÉL, ERA EL ÁNGEL.

Desangrándose junto a los angulosos, los estéticos demonios. En toda la pared lo mismo, los ángeles sobresalían como queriendo escapar de su lienzo. Una lata de leche salía torcida por una esquina, y los monstruos-ángeles volaban o se estrellaban en una tierra desierta, cruel.
Al otro lado del apocalipsis, sólo una niña y un anciano miran el miedo desmigajado en arte.

Cuando la profesora me encontró, solamente  quedaron el señor  y su sombrero. Mirando a los ángeles alados, transfigurados en carne, pisando la tierra.

*Cuando pienso en ángeles veo animales, partes humanas, palpitantes y vivas, se permutan, se transforman. Nos observan. 

domingo, 16 de marzo de 2014

BAJO EL AGUA I

El primer día de piscina no fui, estaba resfriada.
La semana siguiente, cargué mi lonchera llena de stickers y viajé silenciosa con mis 5 años a cuestas, mirando el cielo, a veces nube, a veces rayito de sol.
Muchos detalles creo (y es creer, porque las imágenes se me superponen, y lo que es seguro no lo parece realmente) se han volatilizado. Pero “creo” ver el borde mojado de la piscina y una gota temblona bajando por mi nariz.
Lo siguiente fue robarle su secreto al tiempo, porque bajo el agua, el tiempo no existía; bajo el agua, era infinitamente lento.
Mientras me hundía hacia lo profundo el espacio se detenía, y un hilito escarlata se elevaba, girando,  la sangre diluyéndose, ante mi asombro.

En algún momento me sacaron.
Los recuerdos se han borrado, pero bajo el agua el recuerdo se hizo indeleble, se quedó quieto, húmedo y azul.
Un azul interrumpido de escarlata.